Sabaton en Chile
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Sabaton es una banda que desde su debut, hace ya casi 15 años, no ha pasado inadvertida en la escena del Heavy Metal mundial gracias a una propuesta distinta, orientada al relato de batallas históricas, guerras y soldados, desarrollándola a través de sus letras, estética, puesta en escena y de la música misma, con un sonido potente, melodías agresivas y coros épicos que recrean muy bien la temática bélica.

Gracias a esa propuesta y sonido distintivo, se han consolidado como uno de los grandes exponentes del estilo, la cual pudimos presenciar el día viernes en el Club Kmasú Premiere, en donde se llevó a cabo la primera presentación de la banda en Chile (luego del bluff que significó el supuesto “Beer Metal Fest” a principios de este año).

Debido a problemas de logística de última hora, no logramos llegar a buena hora para ver a Enigma. Sin embargo, si lo cubrimos fotográficamente. Nuestras disculpas.

A pesar de la fama que tiene la banda mundialmente, en Chile no pega demasiado, lo cual se reflejó en la discreta asistencia a este show. Estimo que cerca de 500 personas presenciaron el show de los suecos, que arrancó con una hora de retraso. Así, pasadas las 22:00 hrs comenzó a sonar The Final Countdown de sus coterráneos Europe, la cual sirve de introducción a todos sus shows en vivo (tal cual lo hace Iron Maiden con Doctor Doctor), y el público entiende que el show de los suecos es inminente y la larga espera por verlos por primera vez, se acaba en ese preciso instante.

Al son de The March to War, la banda comienza a tomar posición en el escenario, y en cosa de segundos empieza el primer tema de la noche, Ghost Division, un clásico de la banda perteneciente al tremendo The Art of War, y el público responde con euforia. Sabaton se mostró desde el primer minuto y durante toda la noche como una banda cercana, carismática y potente, el fiato con el público fue instantáneo y ambas partes disfrutaron la velada de principio a fin.

Un punto bajo, quizás el único, fue que el sonido no era de los mejores, se escuchaba saturado, “abombado” y la guitarra de Thobe Englund no tenía la misma presencia que la de su compañero Chris. Lamentablemente esta deficiencia estaría presente durante todo el show.

Más allá de lo anterior, el público disfrutó totalmente del primer corte, y sin pausas se vino el segundo tema de la noche, perteneciente a su último disco Heroes, la melódica To Hell and Back. El público saltaba al son de la marcha, mientras los integrantes de la banda hacen una coreografía con sus instrumentos, y ya en sus caras se nota la felicidad por la entusiasta reacción del público. Al término del tema se escuchan los primeros Sabaton! Sabaton! Sabaton!, y en ese momento Joachim dice las primeras palabras de la noche, preguntando si estábamos listos para entonar lo que se venía, Carolus Rex, tema homónimo de su excelente disco del 2012. El canto del público en el coro se escuchaba perfecto, I was chosen by heaven, say my name to the skyyyyy, see Carolus raise!!. Del mismo disco vino el siguiente tema, Got Mitt Uns, la cual fue cantada -según mi afinado oído nórdico- en sueco (o algún otro idioma que nadie entiende). Alguna fan excitada le tiraba un sostén a Joachim, quien replicaba con felicidad que era de su talla, entre otras bromas. La banda siguió con Uprising, y luego Attero Dominatus, tema homónimo de su ya lejano segundo disco, la cual sonaba muy fuerte y con esa misma intensidad el público respondía.

A pesar del reducido número de asistentes, me dio la sensación que cada persona que estaba ahí era realmente fanático de la banda, a diferencia de lo que vemos en otros shows donde abundan los “fans de los clásicos”, por decirlo de alguna forma. Esta vez, el público cantó todos los temas de la velada y demostraban una tremenda emoción con cada nota, acorde y tema de la banda.

Mientras me paseaba por distintos sectores de la cancha evaluando el sonido, llegó la poderosa Resist and Bite, donde percibí una leve mejora en el sonido general, con un coro pegajoso y una guitarra líder muy afilada en el tapping que acompaña los versos del tema. Terminado el tema la banda sale del escenario y comienza a sonar una intro envasada que dio paso al 8vo tema de la noche, The Art of War, tema basado en la literatura de Sun Tzu, quien plantea que se debe conocer al enemigo tanto como a ti mismo al momento de enfrentarse con él.

Luego vino otro tema del nuevo disco, Far From The Fame, que actuó como bálsamo antes de pasar a otro clásico de la banda, la gran 40:1. Respondiendo a los pedidos del público, se vino Swedish Pagans en donde una bandera de Suecia se dejaba ver en cancha.

Una pequeña pausa nos indicaba que se venía la parte final del concierto, y así fue. La tripleta escogida para cerrar la magnífica velada fue Night Witches, Primo Victoria y la muy melódica Metal Crue, la cual es un reconocimiento y homenaje a los grandes exponentes del género que nos convoca. Ese mismo reconocimiento honesto se apreciaba en las caras de cada uno de los integrantes de la banda cuando se despedían del público. Estaban tan agradecidos de nosotros, como nosotros de ellos.

En resumen fue una noche memorable, llena de emociones, con un setlist corto pero intenso y lleno de éxitos, en donde más allá de los detalles, todo el mundo lo pasó excelente y disfrutó a concho el show, que es lo más importante a mi humilde entender.

Setlist

The final countdown (intro)
1. Ghost Division
2. To hell and back
3. Carolus Rex
4. Gott mit uns
5. Uprising
6. Attero dominates
7. Resist and bite
8. The Art of war
9. Far from the fame
10. 40:1
11. Swedish pagans
12. Night Witches
13. Primo victoria
14. Metal Crue