Bloodbath - Grand Morbid Funeral
Vistas
1399
Un año maravilloso, un año simplemente abominable en lo que respecta al Death Metal. El mundo ha visto prolíficas producciones y regresos apoteósicos. Dentro de esta última categoría podemos clasificar a Bloodbath, quienes cuentan con cuatro trabajos de culto, más sus respectivos epes y material en vivo.

¡Que regreso de los suecos! Luego de seis años de ausencia desde su magnífico “The Fathomless Mastery” (2008) este “all star” del metal extremo reaparece con una impronta digna de rescatar y elogiar, pues en este cuarto larga duración la banda involuciona para entregarnos su trabajo más podrido y más desgarrador. Estamos frente a un Autopsy con esteroides.

Cuando el 2000 apareció “Breathing Death” al rescate de la vieja escuela del Death Metal de Estocolmo, todos aplaudieron la iniciativa de tributar esa escuela. El éxito fue tan grande que 2 años más tarde se engendraría “Resurrection Througth Carnage” (2002) creando así un culto sobre el cuarteto responsable de sonidos tan clásicos y reconocibles por los amantes de discos tan esenciales como “Like An Everflowing Stream” (Dismember), “Left Hand Path” (Entombed” e incluso el “Dark Recollections” (Carnage). Los que emulaban esos sonidos eran Akerfeldt, Swano, Nystrom y Renske y de qué manera, la agrupación sólo ganaba elogios. Pasarían 2 años más y la banda se reformularía, ésta daría paso a la entrada de la batería de Opeth, a cargo de Martin Axenrot y la salida del Akerfeldt, para ver llegar al vocal de Hypocrisy, nada más ni nada menos que Peter Tagtgren, con el cual ejecutarían la primera vuelta de tuerca en su música, ya que el death sueco old school daría paso a un death metal mucho más frenético, donde las bestiales baterías tendrían suma importancia, entregándoles una nueva dimensión a los oriundos de Estocolmo.

Luego de cuatro años de silencio que se apaciguarían con un disco en vivo y un nuevo EP, el baño de sangre vería el regreso de su vocalista original, el líder de Opeth regresaría para encajar un golpe a la cátedra death metalera, primero lo haría con “Unblessing The Purity” (2008), para que ese mismo año descabezaran a la audiencia con temas como Mock The Cross, Process Of Desillumination o Hades Rising, que vieron la luz en “TFM”. De ahí poco se supo de la banda, más que un mediocre registro en vivo (Bloodbath Over Bloodstock (2011)), que mostraba el penoso estado de voz que poseía la banda, temiendo por su continuidad.

Una vez que Akerfeldt desertara de la banda, hubo una laguna y un limbo que duro 6 años, pero si la incertidumbre de un nuevo vocalista que llegara a la banda y la espera hacen surgir trabajos como este “Grand Morbid Funeral” (2014) vale esperar lo que sea necesario.

Este nuevo registro de Bloodbath es oscuro, es pesado, es una oda a ese death metal que una vez Autopsy creara y propagara con gracia en el mundo ¿Pero cómo hicieron esto? La banda desde la salida del líder de Opeth jugó con la incorporación de un nuevo vocal. El resultado Nick Holmes, si, el mismísimo vocalista que encanto en “Lost Paradise” de Paradise Lost en los 90’s y que hoy vuelve bajo el pseudónimo de “Old Nick”, reivindicando su condición de vocalista extremo, mostrando que los 24 años sin cantar extremamente le han venido increíble.

Como se ha dicho el plano vocal del disco es denso, podrido y evoca fraseos mucho menos pretenciosos que en los anteriores trabajos de Bloodbath, una jugada maestra el optar por un vocal como Holmes. Debemos ser realistas, tal vez la nueva voz no sea tan aceptable como la Mikael Akerfeldt o tampoco tenga el exquisito rango y versatilidad de Tagtgren, sin embargo, esta vez la voz si es malvada y sangrante, reafirmando que lo podrido jamás pasará de moda.

El disco cuenta con momentos notables, tales como Anne, Let The Stillborn Come To Me, Metal Abortion, Famine Of God’s Word y la lista sigue. “Grand Morbid Funeral” es una obra de arte del Death Metal. Muchos pueden criticar que no suena como en los 90’s y bla, bla, bla, pero qué más da, el trabajo tiene una producción maravillosa en cuanto al arte, éste es simplemente diabólico y en su aspecto musical, el disco sobresale por su composición y letras, que son abismalmente malvadas, lujos que no todos son capases de hacer.

Este nuevo elepé deja alta la vara para la misma banda, además pone difícil medir el podio en que terminara este 2014. “GMF” es deleitante en su oscuridad, es un trabajo tétrico; en su bestialidad, este álbum es excesivamente rabioso; y en su atmosfera es inigualablemente podrido. El quinteto agranda su legado y obra, ya son un leyenda, la cual todos deben agradecer, ya que si aceptan acudir a ese grandioso y mórbido funeral, únicamente encontraran en él un mensaje más que blasfemo y que últimamente podemos descifrar bajo la tutela de Bloodbath. Estamos en presencia de una exquisita pieza de Death Metal.

01. Let the Stillborn Come to Me
02. Total Death Exhumed
03. Anne
04. Church of Vastitas
05. Famine of God’s Word
06. Mental Abortion
07. Beyond Cremation
08. His Infernal Necropsy
09. Unite in Pain
10. My Torturer
11. Grand Morbid Funeral