Blind Guardian en Chile
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A una hora de que se iniciara el show de los “Bardos” en nuestro país, el recinto ubicado en San Diego #246 por fin abría sus puertas para recibir a los más fanáticos de la banda, porque si de fanatismo se trata, el público de Blind Guardian sabe de eso al haber estado coreando parte de sus temas más insignes cuando iban ingresando al Teatro para lograr casi un lleno total del lugar.

Es así como a minutos de que el reloj marcara las 21 horas, las luces se apagan y comienza a sonar entre gritos de los asistentes, la intro de The Ninth Wave perteneciente Beyond The Red Mirror (2015), la última placa de los alemanes, mientras que poco a poco los músicos toman posición en cada uno de sus instrumentos hasta que finalmente aparece Hansi Kürsh para dar el inicio oficial a lo que sería una épica velada.

Una vez concluído el primer tema y tras agradecer con una enorme sonrisa en su rostro, el frontman presenta la rápida Banish from Sanctuary, para luego dar pie a la melódica y siempre bien recibida Nightfall. Tras un breve diálogo, el vocalista pregunta al público si nos gustaría participar de su próximo álbum en vivo a la vez que nos invita a gritar y aplaudir para introducir lo que sería Fly.

Como típico chileno el “olé, olé, olé Guardian, Guardian” no se hizo esperar y terminó por dejar en claro a los oriundos de Krefeld que su visita no era una más dentro la copada agenda de conciertos. Ya volviendo al power metal más clásico, suena Tanelorn que a pesar de no ser una de las preferidas por el respetable, es ejecutada a la perfección. Del mismo corte llega Prophecies, también del más reciente trabajo de la banda.

Nuevamente Hansi agradece y adelantando lo que sería uno de los momentos más álgidos de la noche pregunta, “are you ready to sing with me? you remember the song The Last Candle?” bastó que finalizara la frase para que se desatara la euforia total por parte de los asistentes para presenciar uno de los temas himno de la banda y que culminó con un juego de voces de los fans cantando “Somebody's out there, Somebody's out there” y “I feel there's somebody” por parte del vocalista.

Con un sonido bastante sólido y nítido, la presentación de los germanos continúa con The Lord of the Ring, en tanto que el frontman se encarga de contextualizar la legendaria canción que hace énfasis en la saga de libros del mismo nombre y que sólo aumentó el éxtasis de la fanaticada. En la misma línea sigue Time stands Still que hace vibrar cada una de las paredes del remodelado Cariola mientras Olbrich y Siepen se lucen en las guitarras.

Es tiempo de Mordred’s Song de su álbum Imaginations from the Other Side (1995) para que cada alma se deshiciera coreando estrofa por estrofa que era dirigida por Hansi, para que luego lo acompañaran con aplausos para cerrarlo junto a los teclados de Wiesner. Del mismo disco llega el tema llamado de igual manera y que claramente es uno de los favoritos de los presentes al ser cantado por casi los ocho minutos que dura.

Ha transcurrido poco más de una hora del show y llega el primer encore de la velada para que los músicos recuperen energías y sigan con el mágico espectáculo que nos estaban brindando. Es así como retornan al escenario para interpretar Sacred Worlds, a lo que Kürsh aprovecha de moverse por todas partes animando a sus fans. Suena Twilight of the Gods, haciendo referencia a su trabajo más reciente y la previa para otro de los instantes más notables de la noche.

Valhalla, otro de los temas icono de los teutones saca el lado más guerrero de la gente y puño en alto corean la canción por completo, sobre todo la última parte en donde durante por minutos estuvieron repitiendo “Valhalla, deliverance; why’ve you ever forgotten me” guiados por el ritmo de la batería de Ehmke, hasta que Hansi decide poner punto final al himno Guardian.

La agrupación hace una nueva pausa, lo cual es signo de que restan sólo tres canciones más para terminar magna perfomance. De esta manera, vuelven a tomar posición en sus respectivos instrumentos para ejecutar The Script For My Requiem, seguido de uno de sus hits, The Bard’s Song. tema que transcurre de modo íntimo al ser interpretado de manera acústica y coreado por todo el recinto.

Luego de haberse calmado las revoluciones, los asistentes vuelven a prenderse y ésta vez exigiendo Majesty, que por cierto no estaba contemplada en el setlist original, pero que ante tanta insistencia los germanos acceden y el tema se desarrolla en la más completa euforia de los chilenos. “Santiago de Chile, sois los mejores” sentencia Hansi para finalizar la noche con la canción que terminaría por dejar sin voz a la fanaticada, Mirror Mirror.

De esta manera y con un show de más de dos horas, Blind Guardian se encarga de dejar la vara alta y cumplir a cabalidad con las expectativas para quienes los presenciamos por primera vez. Un espectáculo sólido con una serie de canciones que lograron el balance perfecto entre sus diferentes trabajos y no menos importante, un buen sonido que acompañó de inicio a fin a la banda.

Fotografía por Sebastián Domínguez