Deicide en Chile
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12 años han pasado desde la primera vez que Deicide estuvo en nuestro país. Aquel recital es recordado por varias cosas, pero no por haber sido excelente. El horrible sonido fue un balde de agua congelada para todos quienes esperábamos ver a la banda, así que esperaba que la presentación que dieron este viernes pasado pudiera superar con creces la de ese entonces.

Un poco antes de las 8 de la tarde, partió Recrucide, quienes fueron el grupo telonero. Con un sonido bastante bueno y pesado (aunque muy fuerte), fueron ganándose a los asistentes que llegaban en masa y que estaban llenando la Blondie. Su mezcla de Death con un sonido más moderno y algunos toques de Thrash fue bastante bien recibido por el público, lo que premiaba la buena presentación que mostraron. Una buena puesta en escena, una más que correcta ejecución y las buenas imágenes de fondo que acompañaban a la banda nos muestra que son un grupo bastante profesional. Su presentación duro un poco más de media hora, despidiéndose entre aplausos y puños al aire.

A las 20:50 empezó a desatarse el infierno, cuando los 4 integrantes de Deicide simplemente llegaron al escenario, tomaron sus instrumentos y empezaron a dejar la cagada con “Scar of the Crucifix”. Me gusto esa actitud simple de la banda, que entraron de una manera bastante normal pero hablaron con sus instrumentos.

El sonido partió regular y a medida que pasaba el tiempo fue mejorando, aunque nunca fue excelente. Le faltaba más volumen y cuerpo a las guitarras, había mucha diferencia de volumen entre la voz gutural de Glen Benton y sus gritos agudos y hubo bastantes acoples. Definitivamente fue mucho mejor que el 2005, pero aún así esperaba algo con más calidad.

Claramente la banda está comandada por Benton y Steve Asheim, quienes dieron una muy buena presentación. La voz de Benton estuvo muy bien en líneas generales (aunque algunos agudos no los ocupaba en el mejor momento, según mi opinión) y Asheim demostró lo capo que es (es una lástima que sea un baterista un tanto subvalorado). Las guitarras de Kevin Quiron y Mark English estuvieron correctas, pero a English le falto soltarse, y harto.

Deicide se quiso ir a la segura y salvo 4 temas (“Homehage for Satan”, “Death to Jesus”, “In the Minds of Evil” y la ya nombrada “Scar of the Crucifix”) le dieron de lleno a sus mayores clásicos, es decir, temas de sus 4 primeros discos: “When Satan Rulkes His World”, They Are the Children of the Underworld”, “Oblivious to Evil”, “Trifixion”, “Mephistopheles”, “Serpents of the Light”, "Blame it on God”, “Dead But Dreaming”, “Once Upon the Cross”, “Kill the Christian”, “Deicide”, “Sacrificial Suicide” y “Dead by Dawn”. Muchas de estas canciones son algunos de los mayores clásicos del Death Metal, lo que fue un éxtasis para los deathbangers que se hicieron mierda con la banda.

Tocaron una hora y diez minutos, los que pasaron volando. Sumando y restando, fue un muy buen show, pero que con un mejor sonido hubiese sido de antología.

Fotografías por Sebastián Domínguez (Ver más aquí)