Nile + Testament en Chile
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Testament y Nile se presentaron juntos como una muy buena oportunidad para ver a 2 pesos pesados del metal; primero, Testament es un grupo clásico del Thrash que sigue manteniendo una buena calidad; segundo, Nile son uno de los líderes del Death Metal de este siglo. Esto también lo entendió el público, que llego en gran cantidad al Teatro Caupolicán.

Massive Power

Un poco antes de las 8 partió Massive Power, quienes eran los teloneros de este recital. Ellos ya llevan un montón de años en la escena y son uno de los actos más reconocidos dentro del Thrash nacional, algo que se pudo constatar este día. Con un sonido más que decente (especialmente las afiladas guitarras), empezaron a mostrar un enérgico show que empezó a contagiar a los thrashers que iban de a poco llenando la cancha. Además, se notaba que habían seguidores de ellos, ya que con temas como “Mass Crime Corporation”, “Violent Killing Posers” o “March of Destruction” se formaba un mosh y varios bangers movían su cuello de manera frenética.

Se notó que llevan años en esto, mostrando una muy buena puesta en escena, lo que fue recompensado con una calura recepción de los presentes. En general fue una muy buena presentación, la que duró media hora. Eso sí, que pudo ser mejor si el volumen hubiese estado más despacio, ya que era muy fuerte.

Nile

Cuando eran las 8:45, era el momento de que los dioses egipcios maldijeran el lugar, todo bajo la nombre de Nile. Esta era la cuarta vez que los veía e igualmente lograron impresionarme. Es demasiada la potencia, brutalidad y peso que salen de esos parlantes cuando tocan, sumado a la gran precisión técnica que tienen. Además, genuinamente suenan como una banda oscura, cosa que es un gran acierto para mí. Uno de los problemas del Death Metal muy brutal y rápido es eso, la falta de oscuridad, pero Nile no tiene ese inconveniente. Además, el potente y claro sonido ayudo un montón a que dieran una presentación sólida.

Una de las dudas sobre Nile era ver cómo afectaría la salida de Dallas Toler-Wade, el brutal guitarrista y vocalista anterior. Afortunadamente no se nota tanto su ausencia gracias al gran trabajo de Brad Parris (guitarra) y Brian Kingsland (bajo), quienes cantan las partes de Dallas. También, y aunque sea un tanto obvio decirlo, el trabajo de Karl Sanders (líder de la banda) tanto en guitarra y voces es genial y que George Kollias es realmente increíble. Uno de los mejores bateros del metal, así de simple. Por otra parte, y dejando de lado la calidad de los músicos, se nota que hay una muy buena camadería en el grupo, especialmente entre Sandres y Kingsland, lo que se traduce en una presentación mejor.

Solamente tocaron 50 minutos pero trataron de aprovechar bien el tiempo, con piezas como “Sacrifice Unto Sebek”, “Defiling the Gates of Ishtar”, “Kafir”, “In the Name of Amun”, “Sarcophagus”, “Unas Slayer of the Gods” y el final con “Black Seeds of Vengeance”, las que fueron demasiado bien recibidas por el público. Se notaba que varios fueron a verlos.
No sé si esta fue la mejor presentación de Nile, pero definitivamente fue excelente.

Testament

Testament es otro grupo que ya ha venido en varias oportunidades, pero aun así cuentan con una potente fanaticada que lleno todas las partes habilitadas en el teatro. Además, este show venía con algunas novedades respecto a sus presentaciones anteriores.

Después de un importante retraso de 15 minutos (entre paréntesis, que bien que nos estemos bien acostumbrando a la puntualidad en los shows), a las 10:25 se apagan las luces y sale la banda al escenario, desatando un gran caos con el tema “Brotherhood of the Snake”. Me llamó la atención que con un tema nuevo se viviera tanta euforia, pero bueno, Testament es una banda que puede lograr eso. Esta gran reacción fue constante mientras tocaron (obviamente en algunos temas fue mayor que en otros…).

De todas las formaciones que la banda ha tenido, probablemente este sea el mejor. Partamos por Chuck Billy, quien sigue manteniendo una gran voz, deja las cuerdas en vivo y se maneja como solo él sabe. La dupla en guitarras de Eric Peterson y Alex Skolnick es imparable; Peterson se está atreviendo a hacer solos (y lo hace bastante bien) y Skolnick es todo un guitar hero por su manejo escénico, calidad interpretativa y presencia. Y qué decir de Steve DiGiorgio (bajo) y Gene Hoglan (batería), que este día estuvieron increíble y siguen demostrando que son de los mejores en sus respectivos instrumentos. Sin duda una alineación de lujo, la que incluso se dio el lujo de hacer solos (salvo Hoglan, supongo que por tiempo)

Otra cosa que me impacto fue el sonido que tuvieron. Fuerte (pero no molestoso), claro, muy potente y pesado. De las veces que he ido al Caupolicán, esta fue una de las veces que mejor se ha escuchado una banda. Algunos detalles pudieron ser mejor según mi opinión (como la caja de batería), pero solo son detalles.

El set list de este día fue bien balanceado entre sus últimas 2 producciones (como por ejemplo “Rise Up”, “Centuries of Suffering”, “Dark Roots of Earth”, “Stronghold”), algunos que no las tocan tanto (“Souls Of The Black”, “Eyes of the Wrath”) y clásicos (“Over the Wall”, “Into the Pit”, “Electric Crowd”, “Low”, “Practice What You Preach”, “Alone In The Dark”, “More Than Meet the Eye”, “Disciples of the Watch”, etc). Todas muy bien recibidas, pero con “Over the Wall” e “Into the Pit” quedó tremenda cagada en la cancha. Unos de los mosh más enérgicos que he visto en este recinto.

En definitiva, presenciamos un show asesino (que duró una hora y 45 minutos) que solo confirma que la fuerte relación entre Testament y nuestro país. La cara de ellos y del público lo decía todo.

Que gran jornada fue este día, da gusto asistir a recitales de esta envergadura.

Fotografías por Sebastián Domínguez (Más aquí)