Mientras que en Colombia se anunciaba el cancelamiento de la visita de DYING FETUS; en Chile se rogaba por lo contrario y, por suerte, esto no ocurrió. Aunque se corrió cierto riesgo debido a la baja convocatoria de no más de unos trecientos bangers al recinto del Club 334. Sin embargo, la brutalidad se instauró en San Diego #334 y tuvimos el privilegio de ver por primera vez a los estadounidenses en nuestro país.
Visceral:
Días antes, la confirmación de los nacidos en la hermosa ciudad de Valparaíso como apertura musical a la incógnita del telonero, llenó de felicidad a los asistentes que con respeto y mucho ímpetu, ofrecieron un entremés de clase magistral.
El protagonista ideal que recordó la escuela impartida por Disgorge en pistas como 'Pútrida Existencia', 'Agonía Latente' y 'Lobotomía' era sólo la antesala a 'Supremacía Asesina/Vorágine' que con un trabajo arduo para su vocalista siendo pilar en dos trabajos simultáneos de excelentes métricas, guitarras afiladas y bajos utilizados a puro dedo, caldean los ánimos acordes a la inesperada ovación.
'Identidad Oprimida' impresiona con sus compases sincronizados que suenan coherentes en su ejecución, mostrando a cada uno concentradísimo en su instrumento debido a la carga de tecnicismo al igual que su sucesor en plan determinante por su frontman gritando a los cuatro vientos 'nuestro odio es; 'Inextirpable'. Pausas milimétricas sellan identificación entre tema y tema. Aunque el bajo suene grave, podría arriesgar aún más en los strings más finos.
Luego 'Hecatombe', apoyado inconmensurablemente por parte de los asistentes al trío porteño, da el pase final a 'Macabra Deidad' haciendo ver fácil el vuelo realizado al mástil por las notas al mil por hora descargándolas en una excitación endemoniada reflejada en los ojos de Manolo.
Instancias como estas en donde es puede apreciar el erudito maneje de los instrumentos, sobre todo en la reducida y poco arriesgada escena del Brutal/Technical Death Metal, dejó un buen gusto auditivo en los treinta minutos de este power trío de exportación.
Dying Fetus:
Sin ser altaneros y actuando como sus propios roadies mata pasiones del efecto sorpresa al presenciar el soundcheck con la banda presente, mostró la molestia al no acatar los mandos desde el entarimado para un sonido acorde de detalles.
En fin y luego del extraño papelón, cinco minutos pasado las nueve empieza la trituradora de fetos con 'Justifiable Homicide'. Sin saturaciones y nitidez que bajó su calidad en la falla grosera en el atril de Sean Beasley (reparada con inmediatez), da comienzo a este check list qué arrojará más tips azules que rojos.
Se nota la técnica a cuestas llevadas por años, ya que el fraseo anglosajón se perciba notoriamente con 'Intentional Manslaughter'. Una fiesta de pasión y sangre armada por este trío, se dejó sentir con los actos de 'amor' metalero qué no te dejaban estático. Sobre la misma, la voz de John Gallager vomita un 'going sick' encendiendo la mecha epilépticamente avasalladora sin pausas y rica en cambios al no perder el hilo conductor.
A continuación, el duelo bajo/guitarra de 'Shepherd's Commandment' dejó sin palabras a los presente que transformo el reducto en una verdadera carnicería de moshs pits con el bajista haciendo gala de las cuatro cuerdas.
'Descend Into Depravity' de su penúltimo álbum, muestra puentes y técnicas implementadas de forma demente más la apoteósica 'One Shoot, One Kill' (dedicada a Osama Bin Laden) da por pagada tamaña entrega.
Previo al adelanto de su próxima placa 'Reign Supreme' a medios tiempos en un principio de duetos vocales Death/Black con utilización de quiebres para impacientes, un fanático sube al escenario y como si estuviera en su hogar saluda con toda la paciencia del mundo a los integrantes de la banda.
El clásico también 'Grotesque Impalement' y luego 'Eviscerated Offspring'; de ésta se rescata el primer solo de guitarra del set list, 'Your Treachery Will Die With You' sonando brutal, ordenado y enganchador.
Por otra imprudencia de un fan, ''Praise The Lord’' se tuvo qué ver frenada en seco ya que el plug de la guitarra se vio pasado a llevar obligándolos a comenzar nuevamente la canción. Luego de tal impase, el constante tapeo de Beasley y la ametralladora por medio de Tray Williams, azotan el literal infierno del 334 para paso a ‘Homicide Retribution’.
Finalmente 'Pissing In The Mainstream' degollantemente carnicero e impresionante en la carrera en los trastes, da la señal al himno del humor negro, la precisa pero intensa 'Kill Your Mother, Rape Your Dog'.
Un show increíble, a la altura de la agrupación que son, intimidad exclusiva para los que alcanzaron a llenar los tres cuartos de establecimiento que arriesgados en su inversión, se van con la gratitud de irse con las manos llenas, bueno, con los oídos llenos de Death fucking Metal. |