Siete largos años han pasado desde la última entrega de ANATHEMA, A Natural Disaster (sin considerar Hindsight, que fue una especie de aperitivo para el álbum que ahora reseñaremos), y nos preguntamos si valió la pena esta prolongada espera. Por supuesto que sí. Y no sólo porque tuvimos la suerte de verlos dos veces en ese intervalo, sino porque este disco es en verdad una joya.
Ellos mismos nos explican las muy favorables circunstancias en que este trabajo fue concebido. Danny dice que “es el álbum más expansivo y el mejor que han hecho hasta la fecha”, no sólo porque hayan mejorado como músicos, sino porque se tomaron su tiempo, eligieron el mejor material y le dieron la oportunidad de cobrar vida por sí solo. Vincent agrega que el título viene de una vieja canción entonada en las trincheras Aliadas durante la primera guerra mundial, que ayudaba a los soldados a mantener la moral alta y soportar la carnicería y el horror que se veían obligados a presenciar a diario.
El espíritu de esa canción refleja el vínculo que existe entre los integrantes actuales de Anatema, incluida claro, Lee Douglas, ahora oficialmente en la banda, y, ciertamente, es un valiosísimo aporte.
El disco tiene variados matices, una muy pulcra producción, y una ejecución sublime. Comienza con Thin Air, tema ya conocido desde la primera presentación en Chile, erróneamente nombrado Ann Further en grabaciones bootlegs, y que in crescendo nos muestra una suerte de ascenso etéreo a esa atmósfera poli cromática que es Anathema, pasando por la intensa y sólida Summer Night Horizon, continuando con la bella y crepuscular Dreaming Light, para culminar con la familiarmente luminosa Everything.
Qué lejanos parecen los días de Eternity y Alternative 4, dominados por la angustia y la melancolía, sin embargo, aún podemos percibir algo de ese genio en los siguientes temas, como en el ya conocido Angels Walk Among Us (con la a penas perceptible colaboración de Ville Vallo) y su apéndice Presence, como también en A Simple Mistake, tema que tampoco necesita presentación.
El disco continua con Get Off Get Out, una canción con más groove, más en la frecuencia de Panic, aunque con menos revoluciones, pero no menor intensidad. Ya estas alturas, el álbum incluso logra ribetes casi épicos ante las enormes Universal y Hindsight, las últimas del álbum. El primero cuenta con una producción prolija, titánica, y con una ejecución brillante, además de los delicados arreglos de cuerdas; el segundo, tema instrumental, contiene distintos segmentos, o movimientos si se prefiere, que son verdaderamente conmovedores, con un solo de guitarra inspiradísimo, y una cadencia hipnótica.
Anathema ya hace tiempo que trascendió los limites del metal y evolucionó en una banda de rock más cercana a Pink Floyd o a los más actuales Porcupine Tree (lo que no debería sorprendernos siendo su productor Steven Wilson); y, no sólo eso, sino que además es una banda que sigue sus propios dictados, por lo que estamos muy agradecidos. We’re Here Because We’re Here nos muestra a una banda que encontró la luz y se encuentra en un pináculo de creatividad artística, y nos deja expectantes y ansiosos por una próxima visita. |